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Budismo, meditação e cultura de paz | Lama Padma Samten

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Una breve introducción al Budismo

Una breve introducción al Budismo

Por Lama Padma Samten

Existen muchas formas de introducir el pensamiento budista. Haré un abordaje general, orientado a los aspectos más internos de lo que significan las enseñanzas de Buda.

Presentando el budismo como un remedio para duka

El budismo puede ser presentado como un remedio. Observemos ese aspecto en primer lugar. Buda mismo ofreció los enseñamientos de esa forma. Cuando era un príncipe, percibió que todos los seres estaban expuestos a una enfermedad en general. Esta tiene un nombre específico, pero no existe el correspondiente a esa palabra en Occidente. En Oriente se le llama duka. Aunque todos tengamos esa dolencia, tal vez no percibamos su existencia. Es algo como alegría y sufrimiento inseparables. En la vision budista existe una palabra única para esos dos conceptos, ellos no pueden ser separados. En nuestros idiomas ocurre lo contrario, están separados y no pueden ser unificados en un término único.
Duka puede ser explicado de forma simple a partir del hecho de que, cuando tenemos alegrías, ellas son siempre, simultáneamente, simientes de sufrimiento. Decimos que esta es una experiencia cíclica -es como una rueda girando entre las polaridades de estar bien y estar mal. Nos gustaría encontrar freno cuando estamos en la región de felicidad y acelerar cuando estamos tristes. A veces creemos que hemos encontrado un control de velocidad de ese tipo, pero luego surgen problemas con esa tentativa de control.
El primer ejemplo que me surge es el de una madre que desea tener un hijo. Cuando el bebe nace, ella piensa:”¡Qué maravilla!”. Después ella percibe que todo lo que le sucede al hijo la perturba intensamente. Surge el sufrimiento en la exacta medida de intensidad que la alegría. Y así es con todas las relaciones humanas.
Otro ejemplo: una persona está en algún lugar -no importa dónde- y ve a un ser maravilloso, fantástico, increíble. Le pide a los dioses: “Por favor, déjenme llegar cerca de aquel ser tan maravilloso.” Si por acaso los dioses están de buen humor, pueden hasta conceder alguna interacción… Y luego la persona se descubre a si misma vigilando a aquel ser, absolutamente insegura en relación a su tenue conexión con él. Y, lo más curioso: la intensidad de la vigilancia, del sufrimiento causado por esta y la intensidad de la inseguridad en cuanto a los rumbos de la relación corresponden exactamente a la intensidad de la belleza de aquel ser. O sea, cuanto mayor es la belleza, mayor la vigilancia, el sufrimiento y la inseguridad.
A esto le llamamos duka. No hay como evitar este tipo de inquietud. Para todas las características favorables que percibimos en el mundo, existen problemas correspondientes, exactamente en el mismo grado.
Hay problemas de otro tipo. Como los ligados a la impermanencia. Recuerdo un matrimonio que sufrió una verdadera tragedia. Su auto fue llevado por una inundación, y la hijita dijo: “Papa, no me dejes morir”. Pero los hijos quedaron dentro del auto, y los padres, aunque se salvaron, no pudieron rescatarles. Todas las veces que ellos se acuerden de eso, van a sufrir.
Otra situación más amena: miramos una bandeja de dulces maravillosos (alguien había enviado una bandeja de dulces al lama aquel día) y pensamos: “¡Qué maravilla!” Podemos contemplar la bandeja y examinar cuidadosamente nuestros apegos. Sacamos la cubierta de la bandeja, y surgen energías nítidas dentro de nuestro cuerpo… tapamos, y las energías se van. Este es un ejercicio interesante.
Cada pequeño objeto, cada pequeña piedra en el paisaje tiene una correspondencia interna en nosotros en la forma de energías que recorren nuestro cuerpo y nervios. A esto le llamamos vientos internos. Nuestro apego no es a las cosas, sino que a los vientos internos que ellas provocan. Lo vientos internos son la experiencia íntima de los objetos y también de los seres. Esta dependencia y apego son la base de duka.
Los problemas ecológicos son otros ejemplos de duka. Nunca deseamos destruir la naturaleza. Queremos sólo medios de transporte, abonos, plásticos, papel, refrigeradores… Pero eso genera problemas. Cada una de las acciones humanas tiene un objetivo, pero cada una de ellas tiene un resultado también. Esto es resumido por la palabra duka.
En un sentido general, cada uno de los seres siente a duka en su propio cuerpo. Cada uno nace, envejece, enferma y muere. En el sentido budista, cuando la muerte viene, no es el fin. Dentro del círculo representado por la palabra duka, hay una semilla de intención que perdura, lo que muere es un personaje. Es como un film que termina en el cine; otras imágenes van a surgir en la pantalla después de la proyección de la película. Si hay un cine, habrá siempre otro film en cartelera.
Tenemos un proceso infinito de vida, nacimiento, decrepitud, muerte, vida. No precisamos creer en el renacimiento. Se puede quedar en una muerte solamente, pero aun así no conseguimos frenar la dolencia duka.
Todos los aspectos del budismo son propuestos como remedios para esta enfermedad. Es a causa de esta dolencia que surge el budismo. Observando de forma amplia el sentido de duka, percibimos que Buda estudió detalladamente y descubrió una naturaleza que está más allá de toda esta complicación.
Podemos tener una noción de lo que es eso de la siguiente forma: reconocemos que fuimos bebes, niños, pre-adolescentes, adultos – y es como si en cada etapa hubiera toda una visión de mundo correspondiente. Tenemos una identidad, miramos con extrañeza las vidas que los otros llevan. Desde nuestro punto de vista, nunca entendemos completamente lo que hacen los otros.
Recuerdo mi adolescencia; miraba a otras personas y las encontraba muy extrañas, realmente no conseguía entender por qué se comportaban de aquella forma. Veía criaturas siendo maltratadas y tenía una sensación de gran ventaja por tener mi propia madre. Cuando estamos inmersos en nuestra forma de ver las cosas, sólo podemos ver con extrañeza el modo de vida de los otros.
Entonces percibimos que nuestras visiones anteriores eran visiones particulares. Al examinar las variadas fases de nuestra vida, notamos que las diferentes visiones son perfectas mientras suceden, pero no son de forma alguna estables, permanentes. Cuando cambian, puede surgir una pregunta: “¿Que permaneció al dejar de ser niños y convertirnos en adultos?” Lo que permanece es un misterioso brillo interno. Buda usó este mismo ejemplo de niño, adolescente y adulto. Apuntó a esta esencia que va transitando de uno para otro, esta capacidad de discriminar, como la cualidad que está más próxima de lo permanente.
Así, a partir de este proceso, si quisiéramos ver qué es el budismo de hecho, no debemos pensar en épocas, pues la experiencia de duka no está limitada por el tiempo… El mismo Buda histórico, Buda Sakyamuni, no fue el primero. Como el mismo relata, sirvió y oyó instrucciones de incontables Budas en el pasado.
Al profundizar el significado de la palabra Buda, percibimos que los primeros Budas surgen cuando surgen las complicaciones. El budismo no es mesiánico, Buda no vino a anunciar algo, el vino a manifestar una libertad que la mayoría de los seres no ve. El budismo surge en la medida en que los Budas aparecen periódicamente y dan enseñanzas.
El budismo no es algo que pertenezca a la historia humana. Algunas veces las personas presentan las enseñanzas espirituales de esta forma: “¿Quién fue el fundador del budismo? ¿Cuándo y dónde surgió el budismo? ¿El budismo cree en la reencarnación? ¿Qué tipo de preceptos morales son practicados por el budista? ¿Cuál es la diferencia entre tal y tal escuela budista?”. Este análisis del budismo en forma de cuestionario tal vez no ayude mucho.
Para el cristianismo existe el Antiguo Testamento y las tablas de Moisés, que recibió de Dios en la cima del Monte Sinaí. Así surgen las enseñanzas cristianas: Dios se presenta a Moisés y le revela la verdad. El cristianismo depende de la Biblia, ella es la verdad para el cristiano.
En el sentido budista no existe una biblia. Exponemos las enseñanzas en forma de remedio destinado a remover el sufrimiento originado por duka, cuando eso acontece, o sea, cuando el sufrimiento generado por duka realmente cesa, se alcanza una situación más allá del espacio y del tiempo, de escrituras y profetas. Así se da la liberación de la existencia cíclica.
Pero ¿qué hacemos cuando estamos liberados? La primera cosa es abandonar el remedio. El budismo se extingue con su efecto. Cuando acontece la liberación, el budismo desaparece completamente.
Existen variadas imágenes para describir este proceso. La imagen del barco, por ejemplo. Existe el rio del sufrimiento, el margen del sufrimiento y el barco de la liberación, que lleva al margen de la liberación. Todo lo que hacemos es atravesar el rio y abandonar el barco. No tendría sentido quedarse en el barco. Cuando llegamos al destino salimos del barco. Todo lo que hacemos es atravesar, entonces abandonamos el barco. Cuando hacemos un viaje en ómnibus, ¿qué se hace? Será que pensamos: “¿Vamos a ser fieles al ómnibus?” No. Al final del viaje lo abandonamos.
Cuando la persona se vincula a los enseñamientos budistas no se está afiliando a una experiencia sectaria. Ella está solamente en busca de la liberación de la existencia cíclica -Buda es sólo un guia. Por ejemplo: si una persona está en la ciudad de Sao Paulo y precisa ir de un extremo a otro, esto tal vez se ve muy difícil si no conoce la ciudad; pero, la segunda vez, puede ser más fácil. La función de Buda es esta: ayudar a las personas a recorrer el camino hasta la liberación del sufrimiento de duka. Buda completó el trayecto. Después, durante 46 años, el dio la enseñanza de como cruzar efectivamente para el otro margen.
Durante la vida de Buda, las personas memorizaban lo que él hablaba. Cuando Buda desapareció, ellas lo registraron en papel. Y surgió una vasta obra escrita basada en los enseñamientos orales de Buda. Muchos seguidores de Buda escribieron muchos libros, siempre recordando que “la sabiduría no está en los libros”. Entonces estudiamos minuciosamente aquellos textos y sabemos de memoria que “la sabiduría no está en las palabras”.
Ahora las enseñanzas llegan a la lengua portuguesa. Traducimos del tibetano, chino, japonés, sanscrito o pali, para el portugués. Parece contradictorio traducir textos, sabiendo que la sabiduría no está ahí… Es que, aunque no esté, los textos pueden, eventualmente, humedecer las semillas de sabiduría que tenemos naturalmente. Esta es su función.
Estamos presentando el budismo a través de la palabra duka. Hay representaciones de ella -las imágenes de la rueda de la vida por ejemplo. La rueda de la vida es muy interesante, en otra ocasión abordaré eso, sobre cómo meditamos en la rueda de la vida, cómo mudamos nuestro comportamiento en la vida cotidiana de acuerdo con eso. Estos métodos hacen del budismo algo realmente excelente.

Presentando el budismo por medio de Buda

Otra forma de explicar el budismo seria de una forma positiva. En vez de comenzar con el sufrimiento de duka, explicamos el budismo a través de la forma de Buda. Es decir, a través de la palabra Buda. ¿Y qué es Buda? La naturaleza liberada completamente de los hábitos, de los condicionamientos manifiestos y sutiles. ¿Cómo sabemos que somos presa de tales comportamientos? Basta mirar para una bandeja de dulces. Decimos: “Mucha grasa, mucha azúcar, eso no hace bien”. Pero aun así, percibimos que los dulces nos siguen atrayendo, independientemente de nuestras convicciones y tratados médicos al respecto, o de que sabemos por experiencia propia que los dulces nos dejan enojados después de comernos algunos de más.
Cada vez que decidimos no hacer más alguna cosa, decir no a algo, hay una región, donde surgen los impulsos, que parece no ser afectada por las decisiones… Podemos decir no al cigarro, no al alcohol, no al videogame, pero esas cosas nos siguen atrayendo. Podemos decir no a la envidia, al deseo-apego, al cansancio, a la ganancia, a la rabia o al orgullo. Pero parece que todo continúa funcionando de la misma forma, a pesar de nuestra decisión.
Algunas veces bromeo con que Charles Bronson es mi maestro. Hago el test: “los lamas no pueden matar”; de ahí pongo la cinta en el vídeo, coloco una estatuilla de Buda sobre la TV y rezo durante el film, pero a los diez minutos de la película ya surge el impulso: “¡Mata! ¡Mata luego, anda!”. Por eso él es un maestro, apunta a la violencia oculta, pero presente. Apunta a la fragilidad latente…
Esto quiere decir que tenemos emociones perturbadoras. Y entonces descubrimos el sentido de una palabra muy importante -la palabra karma. Porque, si estudiamos la liberación, tenemos que estudiar el proceso opuesto, la prisión, a la que llamamos karma.
Al observar las grandes poesías y músicas, vemos que son siempre sobre nuestros impulsos: “Yo no debía hacer tales cosas, sin embargo, ellas son más fuertes”. Son siempre sobre duka, de ahí hay dos corrientes opuestas: “Aquellos cinco minutos valieron la pena”, y “no, aquello nunca más, el costo es demasiado”. ¿Por qué esos poemas y músicas no atraen? ¿Por qué vivenciamos aquello? ¿Por qué aquella energía recorre nuestras venas? Eso sucede porque estamos presos en el mismo tipo de situación mental. Entonces, cuando hablamos de Buda, inevitablemente tenemos que hablar de karma. Estamos inevitablemente presos en el mismo tipo de situación descrita en la música o en el romance.
Cuando observamos nuestra experiencia, al reconocer todo eso, vemos que nuestra vida ha sido siempre compuesta de muchos ciclos de este tipo. Y de nuevo volvemos a aquel mismo lugar: ¿”Por qué fui atropellado?”, “¿Por qué ella me dejó?”, “¿Por qué siempre hago todo errado?”. Y entonces comienza todo de nuevo, y decimos: “Ah, ahora ya sé cómo es”. Y así van las cosas.
Un maestro ya fallecido decía: “Si usted culpa a su marido por sus problemas, usted tiene una condena perpetua – los próximos van a tener la misma cara, los mismos problemas del primero”. Con las enamoradas es así también. Podemos simplificar todo este proceso con una palabra – karma. Es un proceso muy sutil, no es una ley que nos condena. Si fuese así, no existiría la palabra Buda. Buda no es un ser, no es una persona. Buda es una condición de liberación de todos esos impulsos.
Buda también dijo: “No crean en lo que digo, prueben por sí mismos”. O sea, lo que enseño no precisa ser tomado como una verdad a ser aceptada. Escuchen y prueben a su propia manera.

Presentado el budismo por medio de las enseñanzas

Las palabras de Buda, sus enseñanzas y explicaciones sobre el remedio para duka serían una tercera forma de presentación del budismo. Es una presentación a través de las Cuatro Nobles verdades y el Noble Camino Óctuple. Si ustedes observan sólo lo que está contenido en estas, tendrán dificultades de reconocer el budismo, pues estos enseñamientos están presentes en otras tradiciones también.
Las Cuatro Nobles Verdades son: la experiencia de la existencia cíclica; el reconocimiento de que la experiencia de la existencia cíclica es creada artificialmente; la afirmación de la posibilidad de disolución de la experiencia de existencia cíclica; el Camino de Ocho Pasos o Camino del Medio, que lleva a la disolución de la experiencia de existencia cíclica.
Podemos presentar el budismo a través de estas cuatro verdades, y el camino para descubrir la libertad es el Camino del Medio, o Noble Camino Óctuple.
El primer paso es la decisión de abandonar la existencia cíclica y la impermanencia. Es muy difícil llegar a este punto. La mayor parte del tiempo estamos preocupados en ganar juegos. Eso significa decir a un hincha de Gremio que, si él abandonase el campeonato, no sufriría más. Pero la persona dice: “Si yo abandonara el campeonato, no soy más esta persona. ¿Y de ahí qué? ¡Yo voy a desaparecer!”. La primera etapa de las ocho es muy difícil, es como saltar de un abismo. Parece haber un gran sufrimiento en ella. Pero si tenemos el coraje de traspasar ese obstáculo aparente, nuestra vida muda por completo. Curiosamente, esto es opuesto a lo que pensamos convencionalmente. Sólo si nos liberamos de nuestra conexión con la rueda de la vida es que estaremos libres de hecho. Presos a la rueda, podemos querer reconocimiento, dinero, una docena de CD’s -buscamos esas cosas. Es como hablar con alguien que está en un campeonato de futbol. El hincha quiere ser campeón de la Libertadores, campeón del mundo, o, como en aquella calcomanía muy divertida que vi el otro día: “Gremio, Campeón del Planeta”. Si eliminamos eso de la persona, parece que la vida pierde completamente el sentido. La maduración de esta etapa tiene una cierta conexión con otras tradiciones religiosas.
Si la persona realiza el segundo paso, se ve liberada de todos los impulsos negativos de la mente. Cuando alcanza la libertad correspondiente al tercer paso, está libre de todos los defectos del habla y de las emociones. Y, cuando alcanza la realización, la madurez del cuarto paso, está libre de todas las manipulaciones de cuerpo e identidades, está libre de causar mal para sí o para los otros a través del cuerpo, habla (o emoción) y mente.
En el quinto paso ella se ve favorecida con lo que podríamos llamar suerte. Es como si el universo entero comenzase a conspirar a favor de la personas. En ese momento, todo funciona pero no sólo para ella, sino que también para los otros a su alrededor. Este es el resultado de la madurez de la quinta etapa.
La maduración del sexto paso da a la persona una gran estabilidad. Estabilidad de salud, de vigor físico, de energía. Esta energía estable significa también seguridad. Cualquier rasgo de miedo desaparece -esto caracteriza la victoria en la sexta etapa.
Cuando la persona alcanza la madurez relacionada al séptimo paso, consigue concebir la naturaleza divina de todas las cosas. Ve con nitidez lo que se llama doble verdad, el aspecto luminoso, sagrado. Percibe el aspecto ilimitado de los granos de polvo, de las estrellas, de la propia mente, de la apariencia física de los seres, de las garrapatas, de todo. También percibe el aspecto ilimitado presente en los seres abstractos, los seres que no precisan de cuerpos. Dicho así parece muy místico, pero la culpa es de las palabras, ellas son así. En este tercer contexto de introducción al budismo que estoy explicando, pongo las palabras de esta forma. Aunque ellas sean verdaderas, no producen las experiencias, producen apenas curiosidad y predisposición por las experiencias verdaderas.
El octavo paso significa la liberación completa de todos los sentidos convencionales. Se alcanza la percepción estable del aspecto ilimitado y de la inseparabilidad de todas las cosas, sin el aspecto convencional. En el séptimo paso aún existe una verdad dual, pues hay un aspecto convencional en contraposición a un aspecto absoluto. Esos dos últimos pasos son la iluminación, la séptima es un tipo de iluminación imposible de superar, y la octava también. Sólo que en la octava no hay percepción dual.
Y, por curioso que pueda parecer, hay un paso adicional más allá del Noble Camino Óctuple. Buda alcanzo las ocho etapas sentado sobre el árbol bodhi, la higuera sagrada, pero después se levantó para ir al encuentro de los seres y ayudarlos. Es el punto de la manifestación completa de la compasión por los seres. Él se levanta para beneficio de todos. No es una etapa de liberación propiamente dicha -la liberación fue concluida en el octavo paso-, es el momento de la acción iluminada.
Existe una división común de tres modos de practicar el budismo. Comenzamos oyendo enseñanzas, después meditamos sobre ellas y a continuación actuamos de acuerdo a ellas. Es por eso que precisamos de centros, como el que tenemos aquí (Centro de Estudios Budista Bodisatva, en la avenida Camino do Meio, ciudad de Viamao, Rio Grande do Sul). Es por eso que estamos construyendo un templo. Para hacer girar las varias etapas de la rueda del Dharma. Precisamos de una sala donde podamos oír, otra donde meditar y además un ambiente donde actuar. Nuestro objetivo es ayudar a los seres de las más variadas formas. Es la manifestación de una dimensión humana trascendente. Cuando ayudamos a alguien hay un aspecto extraordinario, cósmico. Estamos actuando según la comprensión de otra persona, nos ponemos en marcha trascendente en relación a nuestros propios impulsos, nuestra identidad.
En el Centro Budista Camino do Meio tenemos ese objetivo. Por eso estamos montando una escuela, planeamos una clínica, etc. Es para, en la medida de lo posible, ayudar a las personas a vivir una vida más sensata, más cordial. También intentamos estructurar actividades que resulten en formas de sustento. El centro debe ser un lugar de fuerza para beneficiar a los seres.
Ahora, si quisiéramos explicar de otra forma, aun dentro de esta perspectiva descriptiva, el budismo entero puede ser resumido en tres palabras. La primera es Buda, que ya expliqué. La segunda es Dharma, que mencione hace poco; es la enseñanza que surge en la mente de Buda para beneficiar a los seres -como él tiene libertad ante lo que para nosotros es dificultad, él examina duka de los otros seres y resuelve los problemas, manifestando soluciones. La tercera es Sangha, y está relacionada con Buda.
La Sangha surgió porque Buda surgió, 26 siglos atrás. Si no fuese así, no estaríamos aquí estudiando esos enseñamientos. Es como si fuera una hoguera, la llama en sí no pertenece a uno o dos de los palos quemándose. Es un calor que surge a partir del conjunto: si separamos uno de los palos de la hoguera, el fuego termina en ese palo. Tenemos dificultad de seguir el camino de la liberación solos, pero cuando estamos juntos es más fácil. A eso le llamamos Sangha. Ella es capaz de quemar nuestros problemas. También es comparada a un recipiente y un mortero. Un centro de Dharma, un grupo de practicantes, es como si fuese el recipiente, y el sucesivo batir del mortero es la vida cotidiana. Somos los granos de arroz con cáscara. Los golpeamos, y las cáscaras van cayendo. Ese es el efecto de la Sangha. El ejemplo es del Zen, claro -el ejemplo Zen es siempre con arroz…

Presentando el budismo por medio de la meditación

Hay varias maneras de introducir las enseñanzas, varios estilos. Una de las tradicionales, enseñada por el propio Buda, es el camino de la meditación tranquilizadora. Simplemente nos sentamos y practicamos el de los ocho pasos, y los otros se siguen sucesivamente. Con la misma apariencia externa de la posición de lotus, se sigue etapa por etapa.
En este camino la persona entra, se sienta y va cosechando las experiencias profundas sentada. Este es el camino que Buda enseñó. Podemos llamar a esto diana, shamata, vipassana o samadhi; podemos llamarle de samassati, mahasandi, mahamudra. De acuerdo con el contenido, con lo que acontece por dentro. Buda describe minuciosamente estos pasos. Dice: “¡No crean!”, “¡En los textos no está la verdad! ¡Prueben!”… Aun así Buda los describe. Dice que la verdad no está en los textos, pero, dependiendo de la realidad de las personas, el texto puede espejar esa realidad, y ahí puede ser útil de alguna forma.
Tenemos entonces el aspecto discursivo, que puede ser mezclado con lo anterior. Cada uno de ellos precisa de los otros. Si la persona sólo se queda sentada, puede entrar en confusión, es preciso algún tipo de instrucción. El obstáculo de la meditación nunca es resuelto en la meditación. La persona precisa oír las enseñanzas y meditar, pero sólo oír no es suficiente, debe aplicarlo en la vida cotidiana, y entonces la meditación funciona.

Presentando el budismo a través de la bondad

Después existe otro abordaje, que es simplemente practicar bondad. La bondad es una capacidad de ir más allá de la identidad propia y encontrarse con los otros seres. Es una práctica inmediata de trascendencia activa. El Dalai Lama dice: “Yo no soy budista, mi religión es la bondad, amor y compasión.” La instrucción seria así: practique sólo bondad; si tiene dudas y piensa: “Esto es fácil, es ingenuo”, llame al “maestro” Charles Bronson – le va a quedar claro que este camino es desafiante.
Podemos creer que existen seres terribles, responsables por los problemas del mundo. Pero hay una libertad que no conseguimos captar en su naturaleza terrible. Sólo decir que son terribles no explica todo. Un psiquiatra podría decir: “Trato a todas las personas, menos a los locos”, pero sería un absurdo. Un psiquiatra es alguien que tiene afinidad con los locos, o sea, esa es la funcion de él. Por eso, no negamos que los seres sean terribles o locos, pero es porque las cosas son de esa forma que el psiquiatra es necesario.
En verdad no negamos las características de los otros, pero nos vamos a comportar de forma diferente. Los chinos están masacrando a los budistas en el Tíbet, pero el Dalai Lama, aunque no diga que ellos son bondadosos, aun así es médico de ellos también. Los chinos tienen sus características y están dentro de la rueda.
Hace algún tiempo aconteció un incidente con monjes en Corea. Puede parecer que eso sólo “ensucia” el nombre del budismo, pero hay un aspecto maravilloso. Las personas deben abrir los ojos y ver que no basta hacer los votos, es necesario cumplirlos. No es por usar una ropa diferente que se abandona el karma y los impulsos no virtuosos de los seres humanos. No es tan fácil. Sería como decir que sólo por identificarse como budista una persona estaría iluminada.
Esto me recuerda aquel ministro religioso que fue encontrado en un motel con una señora que no era su esposa verdadera. Fue algo terrible, él era admirado por muchas y muchas personas. Entonces él fue a la TV y dijo: “¿Vieron? Yo siempre les dije, ¡el diablo es un verdadero peligro!”
Luego los monjes aparecen en la TV revelando dimensiones de gran agresividad. En verdad debemos entender que la rueda es un peligro… Las cosas son así, esto revela un lado humano. Los monjes son seres humanos. La forma monástica es una forma de vivir… Rapar la cabeza no rapa las emociones perturbadoras. Lo importante es reír. Reír de nuestras expectativas e idealizaciones.
Recuerdo al primer maestro tibetano que oí, Su Eminencia Jangom Kongtrul Rinpoche III. Le preguntaron a él: “¿Los tibetanos están más próximos de la iluminación que los occidentales?”. Cuando Tenzin, el traductor tibetano, tradujo, el maestro no paraba de reír. ¿Será que es así, Tenzin?”, preguntó Rinpoche, divertido. Y no paraba de reír… Ciertamente él sabía algunas buenas historias de Tenzin. Reír es una cosa bien buena. Reírnos de nosotros mismos.
Llevar las cosas muy en serio es un grave problema. El mismo Buda dijo: “Si alguien hiciese las postraciones para mí por mis 32 marcas, sería un hereje”. Pues un ser liberado no se identifica por características particulares. Entonces, cuando creamos expectativas y después nos frustramos estamos sólo creando seres y poniendo idealmente cualidades ilimitadas en ellos.
Pero esto fue sólo un largo paréntesis sobre la cuestión de la bondad. Esta bondad puede también ser descrita en diez niveles. Pero no hay tiempo para profundizar este estudio ahora.

Presentando el budismo a través de la perfección de todas las cosas

Otra forma aparentemente diferente de aproximarse al budismo es volcarnos a las deidades y sus cualidades y procurar copiarlas de inmediato. En vez de pensar en la rueda, en la estabilización meditativa, o en la bondad, practicamos sadanas referidas a Yidams. Es otro camino, puede ser practicado solitariamente, pero caracteriza un abordaje en sí mismo.
Existe aún otra forma, en la cual se comprende resumidamente el primer paso del Noble Camino Óctuple y se utiliza la voluntad de superación de la experiencia de la existencia cíclica como combustible poderosa para penetrar en las prácticas de meditación en la perfección de todas las cosas. No vamos a usar conceptos de amor y compasión, no vamos a practicar virtudes ni la supresión de las no-virtudes; nos enfocamos directamente en la naturaleza ilimitada. El reconocimiento de la naturaleza ilimitada produce la superación de todas las prisiones y karmas, no es necesario nada más.
Todos estos métodos tiene superposiciones unos con otros, y cada uno presenta dificultades específicas. En este último, por ejemplo, el foco no está en la práctica, en el trabajo, en la familia o en los centros de atención. El énfasis está especialmente en los retiros.

Para practicar el budismo…

Hay una gran diversidad de formas de práctica relativas a las enseñanzas. Este es el cuerpo de los enseñamientos de Buda, pero muchas enseñanzas pueden ser necesarias antes de poder entrar en el Noble Camino Óctuple. Podemos decir que el 90% o 95% de los seres no pueden practicar inmediatamente las Cuatro Nobles Verdades y el Noble Camino Óctuple, pues parecerían demasiado sofisticados o fuera de propósito. Las personas están presas a ideologías, formas de comprensión, hábitos mentales, soluciones aparentes, prioridades invasivas que las acometen. Ayudar a estos seres es el foco de la mayor parte de las enseñanzas de los maestros. Si ellos comprendieran la bondad, el amor y la compasión, sería maravilloso.
Como dice Buda: “Practiquen la bondad, no creen sufrimiento, dirijan su mente. Esa es la esencia del Budismo”.

* Este texto se originó de la transcripción de la palestra pronunciada en el Centro de Estudios Budistas Bodisatva, Caminho do Meio, Viamao, el 19 de octubre de 1999. La presente versión del texto es fruto de la compilación y revisión de Padma Dorje (dorje@tzal. org), de la revisión de Gustavo Guerra (gguerra@ced.ufsc.br), y de la edición final del texto por Lucia Brito en noviembre de 2000, bajo la orientación del Lama, para beneficio de todos los seres. Traducción al español por Paquita Gaete en 2018.